¿Qué hora es?

lunes, 26 de enero de 2009

La hipersomnia

La hipersomnia es el síntoma que consiste en un exceso de sueño o somnolencia, y aparece por un déficit de Sueño nocturno y por una tendencia al sueño en situaciones anormales. Estas personas tienen una facilidad excesiva para conciliar el sueño durante el día, en situaciones en que a la mayoría de la gente no le sucedería. Para corroborar su anormalidad es conveniente asegurarse de que aparece en situaciones poco usuales. Es normal dormirse en el sofá a mediodía viendo la televisión. En cambio, cuando uno se duerme conduciendo, trabajando, en el autobús, en el coche al parar en un semáforo, de pie, durante una clase o durante un examen por ejemplo algo no va bien. Generalmente se habla de hipersomnia refiriéndose a la hipersomnia diurna, esto es, la que se padece durante las horas en las que se permanece despierto. Esta suele ser duradera y crónica. La hipersomnia, en sí misma, puede representar un enorme problema a quien la padece, puesto que disminuye el rendimiento intelectual y físico, así como el sexual y puede favorecer la aparición de accidentes laborales o de tráfico.

viernes, 23 de enero de 2009

Más sobre el insomnio

¿A quién afecta?


El insomnio es más frecuente en los ancianos, ya que aproximadamente la mitad de los mayores de 65 años tienen alguna dificultad en el inicio y mantenimiento del sueño, esto podría ser porque llevan una vida relativamente inactiva, o porque duermen más durante el día. Su prevalencia es mayor en las mujeres que en los hombres, en los pacientes con problemas médicos o psiquiátricos y en los consumidores de sustancias de abuso.



¿Cuando debemos acudir a un especialista?



Cuando el insomnio continúa durante al menos tres semanas, después de haber seguido los consejos de una guía. Cuando la ansiedad, la depresión o el estrés persisten durante un largo periodo de tiempo sin una causa real que permita entender este estado. Cuando el insomnio repercute en un estado de somnolencia diurna que afecta seriamente a la actividad diaria normal, tanto en el trabajo como en tus relaciones sociales y familiares. Si durante el sueño tienes dificultad para respirar o tienes molestias persistentes, como por ejemplo rampas que no te dejan dormir. Si te desorientas fácilmente o tienes vacíos de memoria frecuentes.


Causas y tipos de insomnio

El insomnio es un trastorno del sueño que puede tener diversas causas pero que si se agudiza, requiere tratamiento médico. Este es un fenómeno bastante habitual en las situaciones de estrés. En situaciones de tensión, ante un peligro, cuando estamos enfadados o tenemos miedo, el sistema nervioso entra en un estado de alerta, que genera irritabilidad y, momentáneamente, aumenta el nivel de ansiedad. Ambas situaciones son desencadenantes de un estado físico que no favorece la relajación necesaria para un sueño restaurador.La Depresión es un trastorno muy frecuente que se caracteriza por una perturbación del estado de ánimo, el insomnio es una de sus primeros síntomas. Enfermedades, muchas enfermedades tan comunes como las migrañas, artrosis, una ulcera pueden dificultar o no dejar dormir. Los efectos secundarios de sustancias psicoactivas tales como café alcohol etc. Factores ambientales como el ruido, el calor o el cambio del lugar en donde dormimos puede afectar a conciliar el sueño adecuadamente.



Dentro del insomnio existen distintas clasificaciones del insomnio, segundo su duración segundo su severidad o segundo su forma de presentarse.

*Segundo su duración puede distinguir entre:
El insomnio transitorio o agudo, con una duración inferior a cuatro semanas.
El insomnio a corto plazo o subagudo, con una duración superior a las cuatro semanas pero en un periodo entre tres y seis meses.
El insomnio a largo plazo o crónico con una duración superior a los seis meses.

*Segundo su severidad distinguimos:
El insomnio leve o ligero, el paciente la sufre de forma muy leve sin afectar a su calidad de vida.
El insomnio moderado, en este caso la calidad de vida del paciente se ve más afectada.
El insomnio severo, el estado de la calidad del sueño del paciente esta muy deteriorado.

*Segundo la forma de presentarse diferenciamos entre:
El insomnio inicial, en el que se produce la alteración del sueño al comenzar a conciliar el sueño.
El insomnio medio afecta al paciente cuando ya lleva un tiempo a dormir.
El insomnio de despertar precoz, también conocido como insomnio matinal en el que el paciente se despierta antes de finalizar la noche.



¿Qué es el insomnio?

Solo los que sufren insomnio noche tras noche saben lo desesperante que puede ser querer dormir y no poder. Entrar en un estado irritable, al día siguiente sentir como si tuviese una resaca, no sentirse lúcido y no rendir en el trabajo o estudios. Y parece ser como un círculo vicioso. Cuanto más se necesita dormir, más dificultad se tiene.
Con el término insomnio nos referimos a la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o bien la falta de sueño reparador. Este es el trastorno del sueño más frecuente y de mayor repercusión socio-sanitaria. No debe considerarse como insomnio el dormir poco tiempo si la calidad del sueño es buena y este no afecta a la actividad ni al estado de alerta diurnos.

Según la O.M.S. (Organización mundial para la Salud), para establecer el diagnóstico de insomnio, deben considerarse esenciales los siguientes rasgos clínicos:-Que la alteración se presente por lo menos tres veces a la semana durante al menos un mes.
Que exista una preocupación excesiva, tanto durante el día como por la noche, sobre el hecho de no dormir y sus consecuencias.-Que la calidad o cantidad insatisfactorias del sueño produzcan un malestar general o interfieran con las funciones sociales y ocupaciones del enfermo.


miércoles, 21 de enero de 2009

Posiciones habituales para dormir







El dormir bien por la noche afecta enormemente a cómo la persona se siente. De ahí la importancia de una correcta postura y de unos buenos hábitos de sueño. La postura revela, sin que lo podamos controlar, aspectos de nuestro inconsciente.
En términos general, dormir boca abajo puede dar lugar a problemas digestivos y dormir boca arriba puede originar molestias respiratorias de numerosa índole. En cualquier caso, adoptemos la postura que adoptemos, lo más frecuente es que esa postura se mantenga sin cambios mientras permanecemos dormidos. Se calcula que tan sólo un 5% de la población varía de postura en una misma noche.

Las seis posturas fundamentales a la hora de dormir son las siguientes:

Feto: es la postura mayoritaria y consiste en que la persona se acuesta de lado, con las piernas y los brazos encogidos, como si de un feto se tratase.
Si pertenece al grupo de personas que duermen en postura fetal, debe emplear una almohada suficientemente alta, de manera que la columna quede perfectamente alineada con el cuello y la cabeza, evitando así lesiones o molestias cervicales.

El tronco: es la segunda postura más frecuente, y quienes adoptan esta postura para dormir, se recuestan sobre uno de sus lados y dejan caer los brazos pegados a lo largo del cuerpo. En el caso de los "troncos", es recomendable variar la postura a lo largo de la noche para facilitar el flujo sanguíneo.

El nostálgico: el porcentaje de gente que adopta esta postura es de un 13%, aproximadamente. Esta postura consiste en dormir de lado con los brazos extendidos hacia el frente, en ángulo recto con el cuerpo.

Caída libre: la postura de la caída libre no es excesivamente frecuente. Se trata de una posición poco común que consiste en tumbarse cabeza abajo y extender los brazos alrededor de la almohada, dejando la cabeza a un lado. Se aconseja cambiar de postura durante la noche para evitar posibles problemas de cervicales.

Estrella de mar: constituye el grupo más minoritario. Duermen como una estrella de mar quienes se tumban sobre la espalda con los brazos estirados hacia arriba, rodeando la almohada. Esta postura es poco beneficiosa para las personas obesas o con problemas respiratorios. En este último caso, puede provocar interrupciones del sueño y ronquidos.


sábado, 17 de enero de 2009

El sueño y sus fases

¿Qué es el sueño?

El sueño, en cuanto acto de dormir, es un estado funcional del organismo y especialmente del sistema nervioso, durante el cual el estado de vigilia queda suspendido y la reactividad a los estímulos esta disminuida.


Fases del sueño:

Mediante el electroencefalograma, electrooculograma y el electromiograma se observan las distintas fases del sueño. El registro de estos parámetros electrofisiológicos que se obtienen para definir los estados de sueño y de vigilia se denomina polisomnografía.

En el sueño distinguimos por tanto las siguientes fases:

FASE I: es un estado de transición entre el adormilamiento relajado previo y el sueño ortodoxo. Se caracteriza por lentos movimientos de los ojos y ensoñaciones cortas muy vívidas, en las que se ven imágenes en color y con mucho detalle. Este es el llamado estado HIPNAGÓJICO, palabra que proviene del griego y significa "entrar en el sueño". Fisiológicamente es un paso intermedio entre la vigilia y el sueño, así que podría incluirse dentro del estado de Vigilia, que de este modo se subdividiría en dos fases, la vigilia y la fase I, o somnolencia.

FASE II: es un sueño ya verdadero en el que la actividad mental es dispersa y con pensamientos. En esta fase aparecen unos movimientos llamados complejos k en donde la actividad ocular está ausente.

FASE III y IV: en esta etapa se entra en un sueño más profundo, llamado sueño DELTA. Se bloquean los estímulos sensoriales y hay una pérdida e conciencia. En esta fase no se sueña, se produce un mayor descanso y el ritmo respiratorio y la tensión arterial disminuye. Es en esta fase del sueño cuando se da esa extraña sensación en la que de repente sentimos que nos caemos, y nos despertamos muy sobresaltados, femnomeno llamado Mioclonias. También es aquí donde se produce el sonambulismo, las pesadillas.

Sueño o Fase REM: a este tipo de sueño se le conoce con varios nombres como sueño rápido, sueño REM, sueño activo, fase de movimientos oculares, suño arcaico o sueño romboencefálico. El cerebro segrega ciertas sustancias que provocan una cierta parálisis en la persona. Esta parálisis no es total, puesto que se producen movimientos musculares irregulares, y sobre todo, lo que da nombre a la fase, movimientos oculares. s de las más interesantes puesto que en ella tenemos una relajación muscular casi total, y una actividad mental similar a la que tenemos cuando estamos despiertos. Por norma general, en esta fase es donde soñamos.


viernes, 16 de enero de 2009

El sueño infantil


El sueño corresponde a un mecanismo fisiológico bastante preciso y su evolución va ligada a la
maduración y actividad eléctrica cerebral. La conducta para conciliar el sueño o durante éste es variable para cada niño. No todos los niños tienen iguales hábitos de sueño.
Entre niños sanos habrá algunos dormilones y otros que duermen poco, algunos lo harán de manera tranquila y otros estarán inquietos. A pesar que existen patrones del sueño característicos para cada etapa del desarrollo infantil, no debemos olvidar que cada niño tiene su individualidad respecto al sueño. Cada niño se adapta a su medio y éste le crea unos hábitos.

Entre los tres meses y dos años, el sueño es más profundo que en el primer trimestre.
El adormecerse luego de las comidas es menos frecuente y el despertar depende menos del hambre. De esta manera los lactantes entre los 6 y 16 meses pueden dormir toda la noche.Entre los 16 y los 25 meses ocurren perturbaciones pasajeras del sueño, sobre todo cuando la madre está ausente o el bebé se encuentra bajo un malestar físico o emocional. En esta etapa el niño puede presentar dificultad para irse a dormir o puede despertar agitado, gritando y llorando como si algo terrible hubiese sucedido. Ir a dormir a esa edad puede estar asociado con el sentimiento de separación de la madre. Contar un cuento o entonar una canción de cuna, ayudará al niño a conciliar el sueño, en cambio no es conveniente llevarlo a dormir a la cama junto con los padres ya que esto creará un hábito que luego resulta difícil de erradicar.

Según estudios realizados, el promedio de horas (día y noche) que duerme un niño de acuerdo a su edad es la siguiente:

1 año o menos - 14 horas
2 a 5 años - 12 horas
6 a 10 años - 11 horas
11 a 16 años - 9 horas.


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PELIGROS DE NO DORMIR BIEN APNEAS DEL SUEÑO LA NARCOLEPSIA